Servicio
CRO y optimización de conversión
Quitamos fricción, ganamos claridad y damos una razón concreta para avanzar en cada página. Trabajamos sobre lo que hace la gente que ya os visita, que es información que ya tenéis y casi nunca se está usando.
El problema
Cómo suele llegar
El tráfico llega y no pasa nada. Normalmente por una de estas razones.
La gente lee la página entera y se va. No hay una objeción resuelta, no hay una razón para escribir hoy, y el siguiente paso exige más confianza de la que la página ha construido.
El formulario pide demasiado o pide lo que no toca. Cada campo añadido es una decisión que alguien tiene que tomar antes de hablar con vosotros, y algunos los toma marchándose.
Lo que ofrecéis se entiende dentro de la empresa y no fuera. Los nombres de los servicios, las categorías del menú y los titulares están escritos desde vuestra organización interna, no desde lo que alguien vino a buscar.
Se han hecho cambios, pero nadie sabe si funcionaron. Se tocó el color de un botón, se movió una sección, y no había ninguna medición detrás que permitiera afirmar nada.
Enfoque
Cómo lo trabajamos
Primero entender por qué la gente no avanza. Después cambiar. Nunca al revés.
Empezamos mirando el recorrido real, no el previsto. Por dónde entra la gente, qué hace, dónde se detiene y en qué punto exacto abandona. Cruzamos eso con lo que sabe el equipo de ventas, que suele tener la respuesta antes que cualquier herramienta: las tres preguntas que siempre aparecen en la primera llamada son casi siempre las que la web no está respondiendo.
De ahí salen hipótesis, y una hipótesis dice qué creemos que pasa, por qué, y qué esperaríamos ver si tenemos razón. Las priorizamos por impacto esperado y por esfuerzo, y las que no se pueden comprobar se descartan aunque parezcan buenas ideas.
Los cambios se hacen sobre las causas, no sobre la superficie. Casi siempre son de contenido y de estructura: qué se dice primero, qué objeción se responde antes, qué se quita para que lo importante se vea, y cómo se nombra lo que ofrecéis. Mover un botón es lo último que probamos, no lo primero.
Medimos con eventos con nombre en los momentos que indican intención: cuándo empieza alguien un formulario, dónde lo abandona, qué páginas visita antes de escribir. Sin cookies y sin grabar sesiones. Se puede entender un recorrido sin vigilar a nadie, y el banner de consentimiento que evita eso también es fricción.
Sobre volúmenes de empresa mediana, la mayoría de los tests A/B no llegan a decir nada en un plazo razonable. Cuando el volumen no da, lo decimos y trabajamos con cambios argumentados, medidos antes y después, en lugar de fingir una significación que no existe.
También miramos lo que ocurre justo después del formulario. El correo automático que no dice nada, los cuatro días hasta la primera respuesta, la llamada que empieza pidiendo información que ya se había enviado. Esa parte del recorrido no está en la web, se arregla rápido y suele pesar más que cualquier cambio de página.
En una web de empresa, buena parte de lo que llamamos conversión ocurre fuera de la web. Alguien lee tres páginas, lo consulta con dos personas más y vuelve doce días después. Por eso miramos también la calidad de lo que entra y lo que ventas hace con ello: un formulario que dispara más contactos y peores no es una mejora, es un traslado del problema.
Y no usamos urgencias falsas, contadores, ni ninguna de las técnicas que suben un número esta semana y queman la confianza el trimestre siguiente. En una venta consultiva, la confianza es la conversión.
Antes y después
Qué cambia
Antes y después de entender por qué la gente no avanza. Sin cifras, porque las vuestras son las que cuentan.
El tráfico llega y no pasa nada
Cada visita tiene un siguiente paso claro
Se cambia el botón antes de saber qué frena
Primero el diagnóstico, después el cambio
Las opiniones deciden qué se prueba
Hipótesis escritas, con lo que se espera de cada una
Cada test es un episodio aislado
Un plan de mejora con prioridades
Entregables
Qué incluye
El alcance depende del volumen y de lo que ya se esté midiendo. Esto es lo que suele entrar.
Diagnóstico
- Revisión del recorrido real desde la entrada hasta el contacto
- Análisis de la medición existente y de lo que no se está registrando
- Sesión con ventas: objeciones, preguntas frecuentes y motivos de descarte
- Revisión de claridad en menús, titulares y nombres de servicio
Plan
- Hipótesis escritas, con lo que se espera observar en cada una
- Priorización por impacto esperado y esfuerzo
- Definición de qué se considera una conversión y qué no
- Criterio de calidad del contacto, no sólo de cantidad
Ejecución
- Reescritura de páginas y bloques de conversión
- Rediseño de formularios y de sus estados de error y de éxito
- Simplificación de recorridos y eliminación de pasos que no aportan
- Implementación de la medición: eventos con nombre, sin datos sensibles en la analítica
Seguimiento
- Lectura periódica de lo que ha cambiado y de lo que no
- Registro de qué se probó, qué resultado dio y qué se decidió
- Siguiente tanda de prioridades
El material
La forma que toma
La misma forma vista tres veces: lo que se promete, lo que se entiende y lo que se hace. Medir es ver dónde no coinciden, y cerrar la distancia.
Cómo conecta con el resto
El CRO es la parte del sistema que comprueba si el resto está funcionando, y por eso llega la última y no se va nunca del todo.
La estrategia y branding definen la promesa; aquí se ve si esa promesa se entiende fuera de la sala donde se decidió. El diseño y desarrollo web aporta la base sobre la que se puede cambiar algo sin romper otra cosa, que es lo que permite iterar. Y el SEO estratégico trae la visita con la intención correcta: cuando la conversión no sube, muchas veces el problema no está en la página sino en la búsqueda que llevó a alguien hasta ella.
Preguntas
Lo que se pregunta sobre CRO y optimización
¿Necesitamos mucho tráfico para hacer CRO?
¿Qué herramientas usáis?
¿El CRO es sólo para tiendas online?
¿Tocáis la web o sólo recomendáis?
¿Otra pregunta?
Disponibilidad para dos proyectos nuevos este trimestre
